lunes, septiembre 24, 2007

El duro camino de una mujer que reclama justicia por su marido



24.9.07 TRAMA URBANA

En abril de 2001 un grupo de pibes entró en el kiosco de su esposo para robar y lo mató. Ahora, a dos de ellos los condenaron a 14 y 13 años de prisión, lo que implica su libertad por el 2x1. "Mi hijo se los cruzó en la calle. No sé cómo explicarle que se tiene que contener", dijo Estela Sánchez. Anticipa que no se quedará de brazos cruzados


"Hoy por hoy, para mí la Justicia no existe". Estela Sánchez lo dice con rencor, angustia y, sobre todo, mucho conocimiento.
Ella es la esposa de Rubén Bortolamendi, y tuvo que esperar más de seis años para que se juzgara el caso de su marido, un kiosquero baleado el 4 de abril de 2001 en 127 y 606, en Villa Alba. Ese día, cuatro pibes -dos, los principales acusados, tenían 18 y 19 años- entraron a asaltarlo y le pegaron un tiro en la frente. A los pocos días, Rubén murió en el Hospital San Martín.
El crimen movilizó a todo el barrio: la gente hizo "piquetes" en la ruta 11 durante varios días, exigiendo justicia. Estela y su esposo era un matrimonio muy conocido por su solidaridad. Juntos apadrinaban un comedor que entonces daba de comer a 150 personas y hoy lo hace con 385.
Rubén tenía tres hijos que crecieron en la adolescencia sin su padre. Y que ya hicieron abuela a Estela.
Hace unos días, el Tribunal Oral Criminal I de La Plata condenó a 14 años y a 13 años y medio de prisión a dos acusados por el caso. Un tercero, con los años, murió dentro de la prisión.
Aunque la pena no es baja, como al momento de la detención de los acusados aún regía el 2x1, a la hora de hacer las cuentas Jorge Andrés Di Paulo (25) y Fernando Villareal (24) se encontraban, al momento de la sentencia, prácticamente con la pena cumplida.
"¡Era para condenarlos a la máxima. Lo mataron a sangre fría en la cabeza!", exclamó la mujer en diálogo con Trama Urbana.
Estela, que hoy sigue siendo un referente social en Villa Alba, no puede entender lo que pasó: "Ya salieron de la cárcel, viven cerca de casa. Mi hijo, que hoy tiene 22 años y ya es papá, se cruzó a uno de ellos por la calle. Yo le digo que se tiene que contener pero no sé cómo explicarle", manifestó la mujer.
Pero agregó que no se va a quedar de brazos cruzados, que el barrio la apoya y que la gente tiene "una indignación bárbara". Estela no puede dejar de comparar su propia situación personal con la que viven otros jóvenes de Villa Alba. "Por acá hay casos en los que por un robo calificado a los pibes les tiran 7 años por la cabeza. ¿Cómo se explica que estos dos (por los condenados) ya están afuera?", se quejó.

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